jueves, 25 de octubre de 2012

Receta: Brownie de limón y coco

Hoy os propongo la receta de un dulce que se sale un poco de lo “habitual”, digo esto porque generalmente se hace de chocolate, y yo os propongo otra opción de limón y coco.


Si tenéis pensado recibir a familiares y amigos en vuestras casas, por aquello de las fechas que están en puertas, son una opción genial y quedaréis como los perfectos anfitriones. Os recomiendo que sigáis paso a paso la receta, así lo hice yo y me ha quedado de fábula, es la primera vez que he hecho algo semejante en mi vida y estoy encantada (mi marido y vecinos también)

Los ingredientes son los siguientes:

·         250 gr. de mantequilla

·         430 gr. de azúcar glass

·         4 huevos

·         225 gr. de harina

·         85 gr. de coco rallado

·         3 cucharaditas de ralladura de limón

·         60 ml. de zumo de limón

Y los pasos para la preparación son:

1. Derretimos la mantequilla y le incorporamos el azúcar. Agregamos los huevos uno a uno, según los vayamos ligando con la mantequilla, y batimos hasta obtener una crema brillante y montada.

2. Tamizamos la harina sobre la mezcla de huevo y la mezclamos bien. Ponemos también el coco, la cáscara y el zumo de limón.

3. Repartimos la masa en un molde rectangular cubierto de papel de horno o engrasado y lo metemos en horno precalentado a 180 grados durante 30 minutos o hasta que al introducir un en el centro del brownie un palillo, éste salga limpio.

4. Fuera del horno, dejamos enfriar el brownie antes de desmoldarlo y cortarlo en porciones.

 Me gusta mucho porque tiene un punto del cítrico y ese dulce del coco… genial, simplemente genial. ¡Espero que os guste!

miércoles, 24 de octubre de 2012

Realidad ¿virtual?

Buenas tardes a todos. Hoy, día estresante como pocos, he tenido tiempo para pensar detenidamente en varias cosas, pero la principal es ¿somos conscientes de la importancia y dependencia que tenemos de las nuevas tecnologías?


Yo, personalmente, me considero de la “época de transición”. La llamo así porque soy de la generación que creció sin cinturones de seguridad trasero, para quien lo último de lo último era el Cinecin, etc. Creo que se entiende la línea que sigo. Pero también me pillaron los Amstran, el inicio de los cibercafés e internet, los móviles gigantescos (el primero que tuve, un Alcatel, había que olvidarse de metérselo en el bolsillo…había que llevar un bolso para él sólo)

La verdad es que ocupan un lugar importante en nuestro día a día. No quisiera plantearme el día de hoy sin una lavadora, sin una plancha, la nevera, la televisión, internet, el móvil…

Todo tiene sus pros y sus contras, pero no sé cómo, en mi pre-adolescencia nunca salí de casa con móvil pero mi madre sabía dónde estaba (¿telepatía?), así como poner excusas al profesor por no hacer un trabajo de clase porque “no hay una biblioteca cerca de casa y en casa sólo tienes una triste enciclopedia”. Etapas en las que más de uno y de dos hemos cargado en la espalda “El pequeño Larousse” y no por eso nos hemos quedado jorobados, y etapas en las que había que tener una caligrafía perfecta y ausencia total de faltas de ortografía porque era la única manera de hacer los trabajos de clase.

Y ahora decidme, ¿somos conscientes de esta realidad? ¿Sabemos hacer un buen uso de los mismos?

Lo que sí tengo claro es que intentamos evitar ciertas cosas a nuestros hijos, y no nos damos cuenta de las repercusiones que pueden tener sobre nuestros hijos y generaciones futuras. Para mí un ejemplo claro es la existencia o no de libros en las casas y dormitorios de los más jóvenes, pero eso es para mí ¿y para vosotros?

lunes, 22 de octubre de 2012

Leyendas: Doña María Coronel

A raíz del reto de 150 palabras de este domingo, me ha venido a la memoria una de las leyendas más bonitas de  Sevilla. Digo que es leyenda, pero es real, pero el recuerdo que mantengo acerca de ésta tiene un punto idílico de las historias que se cuentan a los niños.


Pues bien, cuenta la leyenda que Doña María Coronel, tras la muerte de su esposo Juan de la Cerda, se apartó de la vida mundana para poder llorar su desgracia. A pesar de su retiro, Pedro I “El Cruel”, puso sus miras en ella, intentando por todos sus medios posibles de hombre y rey para conquistarla. Ante tal acoso, Doña María decidió retirarse al convento de Santa Clara, pensando que allí no sería objeto de las ansias amorosas del monarca. Pero el rey, ciego de amor, mandó a sus secuaces al convento, para convencerla de que atendiera los amores que el rey le ofrecía.
 
Finalmente, y al no poder resistirse de ninguna manera, se arrojó a su hermoso rostro aceite hirviendo, quedando horrorosamente desfigurada, lo que terminó con dicho acoso. Años después fundó el convento de Santa Inés, en el que murió a la edad de 73 años. Actualmente su cuerpo se mantiene incorrupto en una sepultura del propio convento.
Es una hermosa historia, a la que acompañan los riquísimos dulces que dichas monjas elaboran ellas mismas.
 
Creo que es importante que los niños conozcan este tipo de cosas, historias y leyendas de los lugares donde viven o vivieron sus padres y familiares. Esto es cultura, transmitámoslas mediante la palabra.

domingo, 21 de octubre de 2012

Diario de un ama de casa: organizar el equipaje en vacaciones y no morir en el intento

No sé a vosotros, pero cuando pienso en hacer un viaje me vienen dos sentimientos encontrados. Por un lado tengo la emoción, la ilusión por el viaje; y por otro tengo “los preparativos”.


En mi vida de soltera, con una maleta de mano y una mochilita sencilla a la espalda me bastaba para pasar un mes en Inglaterra (no exagero, es real); ahora, en frío, no sabría decir las maletas y bolsas que nos hacen falta dos adultos y un bebe.
Seamos prácticos y tengamos presente el motivo del viaje y dónde te alojas. En mi caso voy de vacaciones unos días a casa de mis padres, lo que se traduce en que si lo necesito puedo hacer uso de la lavadora o lavar lo que sea a mano (esto es un super punto ganado, sobre todo por el bebe), así que podremos aligerar un poco el equipaje.
Mi recomendación es que, para el bebe: viajar en otoño es muy idílico, son muchos los colores en el paisaje, un ambiente diferente… y lo mismo hace frío que calor. Así que procura que lo siguiente no te falte en la maleta: 7 bodis, 7 pijamas, 5-6 modelos y sus correspondientes “modelos de seguridad”, 7 baberos, 1 manta ligera, algunos juguetes, 2 chupetes. Mi pequeña no tiene un muñeco o manta que le ayude a dormir, pero si los vuestros sí los tienen, no olvidéis meterlo lo primero en la maleta.
Eso en cuanto a la indumentaria, porque la alimentación va a parte. Esto va a depender de cada bebe, pero siempre puedes ir al supermercado a comprar lo que necesites (asegúrate, relativamente, antes de ir que allá donde vayas tienen el producto que necesitas o simil) El medio de transporte en el que vayas a viajar también tiene mucho peso a la hora de “plantear” el equipaje; nosotros iremos en coche, así que llevaremos pañales para dos días, en nuestro destino compraremos más porque si no son muchos bultos en el coche.
Sabemos que los viajes alteran un poco los horarios porque lo mismo encuentras un sitio en el que parar a almorzar o descansar, que no; así que sed previsores e intentad que los horarios de los pequeños se vean alterados en lo menor posible. Un viaje ya es suficientemente cansado como para no ponerles facilidades.
El equipaje de los adultos… eso ya cada cual sabe lo que necesita, pero pensando y pensando creo que con una maleta iremos bien los dos, otra maleta aparte para la pequeña y dos bolsos. El carro no nos lo llevamos tampoco, allá nos prestan uno la mar de cómodo.
 
Una recomendación (y aunque parezca un poco tonta, es muy efectiva, yo la he puesto en práctica en los distintos viajes que he hecho con la pequeña, y son unos cuantos ya, y me ha servido de mucho) es, días antes del viaje, hacer una lista con las cosas que te vas a llevar, así te aseguras tener la ropa lista, pañales, y todos los “habíos”.
Espero que os sea de utilidad, ¡un saludo y un abrazo fuerte!

La más hermosa de las joyas


Cuenta la leyenda que un joven cristiano se enamoró de una hermosa musulmana, y cuyo padre, conocedor de lo que podría ocurrir si daba su consentimiento, le dijo al joven:

“Cristiano, se de tu valía, que es grande tu gentileza en la batalla. Eres un hombre respetado entre los tuyos y los míos. Sé que eres hombre de bien, pero sólo consentiré en entregarte la mano de mi hija si me traes la más hermosas de las joyas”.

“No soy el más rico de los hombres, pero encontraré lo que me pides con tal de poder alcanzar a mi amada”.

El joven cristiano pasó días, semanas pensando en cuál era la mejor de las joyas…y una noche de ligera lluvia de Abril, citó a su amada y a su padre en lo alto de la Giralda.

“Señor, le pido la mano de su hija y a cambio le entrego la mejor de las joyas que un hombre como yo pueda dar, coja este recipiente y obsérvelo”. El anciano cogió el bote que le tendía y vio que entre las aguas del Guadalquivir se encontraba la luna más hermosa que jamás había visto.

La unión se celebró a finales de Mayo, cuando el azahar florece y las calles se llenan de su manto blanco.